Aunque el uribismo ha presentado como un gran logro el crecimiento de Paloma Valencia en las encuestas, tras bambalinas empieza a surgir una preocupación más profunda: Paloma no logró consolidar toda la votación de la Gran Consulta.
Los datos lo muestran con claridad. En enero, el bloque de la Gran Consulta estaba compuesto por nueve candidatos —Vicky Dávila, Paloma Valencia, Aníbal Gaviria, David Luna, Juan Manuel Galán, Mauricio Cárdenas, Enrique Peñalosa, Juan Carlos Pinzón y Juan Daniel Oviedo— que en conjunto sumaban un 23,3% de intención de voto.
La misma encuestadora, Guarumo, volvió a medir a ese mismo grupo en febrero de 2026 y encontró que los nueve candidatos alcanzaban el 21,7%. Es decir, ya se observaba una leve reducción, pero el bloque seguía siendo una fuerza importante.
Luego llegó marzo y con él la Gran Consulta, que definió un solo candidato para representar a todo ese sector. La ganadora fue Paloma Valencia, quien asumió la vocería del bloque completo.
Sin embargo, el dato que hoy genera inquietud es este: la misma encuestadora reporta que Paloma tiene una intención de voto de 19,9%.
En términos simples, esto significa que el bloque que antes alcanzaba el 23,3% hoy, bajo una sola candidatura, se ubica casi cuatro puntos por debajo. Es decir, lejos de consolidar y expandir ese apoyo, Paloma evidencia una reducción clara y significativa del respaldo que tenía ese grupo.
La lectura es inevitable: hay una fuga de votantes.
Y esa fuga no es menor. De hecho, el porcentaje que pierde Paloma Valencia es casi igual al que hoy registra Sergio Fajardo en la encuesta de Guarumo para marzo. Esto ha llevado a algunos analistas a señalar que, incluso sumando a Fajardo, el crecimiento no compensaría completamente la pérdida que dejó la unificación del bloque y, probablemente y en mayor medida, la selección de fórmula vicepresidencial.
En medio de este escenario, el uribismo ha intentado matizar la discusión combinando distintas encuestas y lecturas. Sin embargo, cuando se analiza exclusivamente la serie de datos de Guarumo, el panorama es más claro: la candidatura de Paloma crece frente a su punto de partida individual, pero el bloque en su conjunto se reduce de forma alarmante.












